Primero que nada te hago llegar mis bendiciones. Una bendición es un regalo y nadie puede regalar lo qué no tiene. Mis bendiciones incluyen el Amor que minuto a minuto recibo de la Energía Universal que llamamos Dios o Creador, por medios de Su Presencia en mi mente. Todas las mentes son el Templo de Dios, dado que Dios es la Energía Universal dentro de la cual existe todo el Cosmo. La mente no es el cerebro que le pertenece al cuerpo humano y qué está destinado a morir y a desaparecer para siempre. La mente es espiritual (Energía eterna, invisible, con vida y poder) y le pertenece al santo y eterno ESPIRITU, que es nuestra verdadera y única realidad, creado por medios de extensión de la Misma Energía Universal que es la esencia de Dios. Solo en nuestra identidad espiritual fuimos creados a la Imagen de Dios. Dios es Energía y no tiene cuerpo. Nosotros también somos energía y tampoco tenemos cuerpos en nuestro verdadero mundo. Este no es nuestro mundo. Somos la Presencia de Dios llamada Cristo en toda mente humana. La suma total de la Presencia de Dios en todas las mentes humanas es el Cristo. Llamado Hijo de Dios. El mismo Cristo que Jesús el Nazareno nos dio a conocer es nuestra verdadera santa y eterna identidad. En el nivel espiritual compartimos unidad perpetua con Dios. Todo el Universo es energía de algún tipo.
Por Ley Divina, la Energía Universal de Dios constantemente está reaccionando a las energías que emiten nuestros pensamientos, ya que los pensamientos también son energía. Por medios de la energía que emiten nuestros pensamientos estamos pidiendo las circunstancias de nuestra experiencia humana las 24 horas del dia. Recibimos en nuestra experiencia humana el resultado de la naturaleza de dichos pensamientos. Orar es pedir y nadie puede evitar las consecuencias de sus pensamientos. Nuestros pensamientos controlan las circunstancias de nuestra experiencia humana y nos mantienen constantemente en comunicación con la Energía que es Dios. Dios no se comunica con los seres humanos por medios de palabras en ningún lenguaje de este mundo. Nos comunicamos con Dios por la telepatía de nuestras energías mentales.
Aún estamos pasando por el proceso de nuestra creación en el nivel espiritual. Dios se esta duplicando a Si Mismo por medios de cada uno de nosotros en el nivel espiritual, que es nuestro verdadero mundo. La experiencia humana es solo una diminuta parte de nuestra contribución individual a nuestra propia creación. No somos cuerpos humanos. Nuestra realidad es ESPIRITU-MENTE. Aquellos que se identifican con su cuerpo, no se han reconocido a si mismo como extensiones del Creador. En dichos casos, hasta el punto en que se identifican con sus cuerpos, ellos le dedican la experiencia humana a la gratificación de los apetitos carnales, por lo que no pueden acumular y cultivar los santos pensamientos de luz y eternidad que provienen del Cristo Interior. Solo hasta el punto en que nos identificamos con Cristo, verdaderamente somos Cristianos. Debemos de imitar a nuestro hermano Jesús el Nazareno y a otros seres humanos que le dieron sus cerebros, y por lo tanto sus cuerpos, al Cristo Interior. El Cristo en ti, y solo Cristo, es la Verdad, el Camino a Dios, y la Vida, no Jesús el ser humano. El mismo Jesús declaró qué los milagros no procedían de él, si no de la Presencia de Dios en él.
Siguiendo con mis conocimientos acerca de nuestro hermano Jesús el Nazareno y su grandiosa manifestación del Cristo en él, yo declaro que la expiación no proviene como resultado de la crucifixión y asesinato de Jesús, si no de su resurrección al mundo espiritual, demostrando así que la muerte permanente del cuerpo en nada afecta nuestra eterna y santa identidad espiritual, que es Cristo.
Es mas, ninguno de los errores de este mundo cometidos por la personalidad humana, o sea, por el ego, pueden afectar a las Extensiones del Creador que pasamos por este mundo con cuerpos humanos como parte de nuestra propia creación, para aprender a amar con lenguajes humanos. Dicho de otra forma, el pecado verdaderamente no existe. Definitivamente, ninguna Extensión de Dios puede perder su santidad por nada que suceda en este mundo. Estamos eternamente en estado de Gracia, por lo cuál podemos pasar por la experiencia humana sin peligro a sufrir alguna mala consecuencia por las locuras del ego.
El ego es el producto de los pensamientos mundanos que adoptamos en el cerebro y que, usualmente, están contaminados con algún tipo de maldad o fantasía. Identificarse con el ego es el equivalente a identificarse con el cuerpo, lo cual representa la mayor locura y error que podemos cometer, ya que las consecuencias de tal error pueden llevarnos a varios niveles de crímenes en este mundo.
El ego no tiene realidad, ya que no es creado por Dios. No sabe, ni puede, ni quiere, amar. Es extremadamente egoísta. En realidad, el ego es el ante Cristo. Entre el ego y Cristo no puede existir ninguna reconciliación nunca. El que se identifica con su ego que por error creó en su cerebro, hasta ese punto, esta rechazando al Cristo Interior que hace later su corazón y que es su mediador con el Creador del Cosmo. Afortunadamente, el destino de todo ego es desvanecerse en el maravilloso momento de la muerte del cuerpo con su cerebro. En ese momento, regresamos a nuestro verdadero mundo.
Francisco Fuster-Escalona (Paco).
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